lunes, 18 de mayo de 2009

PAPA, ¿CUANTO GANAS?



La noche había caído ya. Sin embargo,
un pequeño hacía grandes esfuerzos por
no quedarse dormido; el motivo bien va
lía la pena: estaba esperando a su papá.

Los traviesos ojos iban cayendo pesada
mente, cuando se abrió la puerta; el ni
ño se incorporó como impulsado por un
resorte, y soltó la pregunta que lo te-
nía inquieto:
--Papi ¿cuanto ganas por hora? dijo con
ojos muy abiertos.
El padre, molesto y cansado, fue tajante
en su respuesta:
-- Mira hijo, eso ni siquiera tu madre lo
sabe, no me molestes y vuelve a dormir
que ya es muy tarde.
-- Sí papi, sólo dime, ¿cuanto te pagan
por una hora de trabajo? reiteró supli
cante el niño.
Contrariado, el padre apenas abrió la
boca para decir:
-- ochocientos pesos.
--Papi, ¿me podrías prestar cuatrocien
tos pesos? --preguntó el pequeño.
-- El padre se enfureció, tomó al peque
ño del brazo y en tono brusco le dijo:
-- Así es que para eso querias saber
cuanto gano, ¿no?. Vete a dormir y no
sigas fastidiando, muchacho.....
El niño se alejó timidamente y el padre
al meditar lo sucedido, comenzó a sen
tirse culpable: " Tal vez necesite algo ",
pensó, y queriendo descargar su con
ciencia se asomó al cuarto de su hijo y
con voz suave le preguntó:
-- ¿Duermes hijo?
-- Dime papi, respondió el entre sueños.
-- Aquí tienes el dinero que me pediste.
-- Gracias papi - susurró el niño mien-
tras metía su manita debajo de la al-
mohada, de donde sacó unos billetes
arrugados-.
¡¡ Ya completé ! -- gritó jubiloso.
tengo ochocientos pesos ..., ahora
papá:
¿ME PODRIAS VENDER UNA HORA DE
TU TIEMPO?


No hay comentarios:

Publicar un comentario